Una planta puede alcanzar la Fecha de Operación Comercial y, aun así, comenzar a operar sin estar realmente preparada.
En los grandes proyectos energéticos, la puesta en marcha suele considerarse el último gran hito del proyecto.
- Se completa la sincronización.
- Se aprueban las pruebas de rendimiento.
- Los equipos del proyecto se desmovilizan.
- El equipo de Operación y Mantenimiento (O&M) asume oficialmente la planta.
Desde el exterior, el proyecto parece haber finalizado con éxito.
Sin embargo, en muchas instalaciones, los problemas operativos más importantes comienzan precisamente cuando termina la fase EPC.
Una de las lecciones operativas recogidas en el libro de EOM, Avoiding Bad Practices in Energy O&M, muestra cómo una transición de EPC a O&M deficiente puede generar inestabilidad operativa, riesgos técnicos ocultos y problemas de fiabilidad durante los primeros meses de operación.
Cuando la preparación operativa se da por supuesta en lugar de verificarse
En este caso, la planta entra en operación comercial con éxito y las actividades formales de puesta en marcha se consideran finalizadas.
Sin embargo, poco después de que el equipo de O&M asuma la operación, comienzan a surgir diversos problemas.
Algunos son de carácter técnico.
Otros son procedimentales.
La mayoría están relacionados con la calidad de la transición, más que con el propio diseño de los equipos.
El personal de operación encuentra discrepancias entre la documentación y las condiciones reales de campo, desviaciones pendientes de la puesta en marcha, un conocimiento práctico limitado de los sistemas y carencias en los registros operativos necesarios para el mantenimiento y la resolución de averías.
Por separado, ninguno de estos problemas parece especialmente grave.
Sin embargo, en conjunto generan incertidumbre operativa durante la etapa más sensible del ciclo de vida de una planta: los primeros meses de operación y mantenimiento.
¿Por qué es importante una correcta transición de EPC a O&M?
En numerosos proyectos industriales y de plantas de energía, la entrega de la planta por parte del contratista EPC al equipo de O&M sigue tratándose principalmente como un trámite administrativo.
Sin embargo, una transición estructurada de EPC a O&M es fundamental para garantizar la continuidad operativa.
También permite mejorar la preparación técnica y la fiabilidad de la planta a largo plazo. En realidad, representa algo mucho más importante: la transferencia de la responsabilidad operativa, del conocimiento técnico y de los riesgos asociados a la fiabilidad futura de la instalación.
Mientras que los equipos del proyecto están centrados en finalizar la construcción, completar la puesta en marcha y cumplir los hitos contractuales, el personal de O&M hereda la planta.
Además, debe afrontar desviaciones técnicas no resueltas, documentación incompleta, modificaciones temporales y una preparación operativa insuficiente.
Cuando esta transición se realiza con prisas o sin una planificación adecuada, los problemas ocultos suelen aparecer más adelante, durante la operación normal.
Una correcta preparación operativa (Operational Readiness) permite identificar y cerrar estas brechas antes de que el equipo de O&M asuma plenamente la instalación.
Riesgos de una transición de EPC a O&M deficiente
Una transición deficiente de EPC a O&M suele generar riesgos operativos que únicamente se hacen visibles durante los primeros meses de funcionamiento.
Entre las consecuencias más habituales se encuentran:
- Disparos o paradas repetitivas durante la operación inicial.
- Pendientes de puesta en marcha (punch list) sin resolver.
- Inconsistencias en los ajustes de protección y control.
- Documentación as-built incompleta o desactualizada.
- Escasa trazabilidad de las modificaciones realizadas durante la puesta en marcha.
- Conflictos relacionados con las garantías.
- Incremento de los costes de mantenimiento.
- Menor confianza operativa ante situaciones anómalas.
En muchos casos, los equipos funcionan correctamente.
La verdadera debilidad reside en la falta de una preparación operativa estructurada antes de que el equipo de O&M asuma la planta.
La puesta en marcha es mucho más que sincronizar la planta
Uno de los errores más comunes consiste en pensar que la puesta en marcha finaliza cuando la planta consigue sincronizarse con la red y alcanza los objetivos iniciales de rendimiento.
Desde un punto de vista operativo, la preparación real exige mucho más.
Una correcta preparación para la transición debería incluir:
- Protocolos de entrega estructurados y documentados.
- Cierre o seguimiento formal de todos los pendientes de puesta en marcha.
- Validación de los ajustes de protección y control.
- Documentación as-built completamente actualizada.
- Organización digital de procedimientos operativos, manuales, garantías e informes.
- Formación práctica de los operadores en condiciones reales de funcionamiento.
- Participación temprana del personal de O&M durante la fase de puesta en marcha.
Estas prácticas ayudan a reducir la inestabilidad operativa durante los primeros meses de funcionamiento y contribuyen a mejorar la fiabilidad de la planta a largo plazo.
La importancia de los primeros meses de operación
Los primeros meses de operación de una planta de energía son, con frecuencia, el momento en el que afloran las debilidades ocultas del proyecto.
Soluciones temporales adoptadas durante la puesta en marcha, documentación incompleta, desviaciones pendientes o una preparación insuficiente del personal pueden pasar desapercibidas durante el proyecto, pero convertirse más tarde en problemas recurrentes durante la operación real.
Una transición eficaz de EPC a O&M depende de procesos de entrega estructurados, una adecuada preparación operativa y la participación temprana de los equipos de Operación y Mantenimiento.
Por este motivo, la transición de EPC a O&M debe abordarse como un proceso específico de preparación operativa y no simplemente como la última tarea de una lista de comprobación del proyecto.
Porque la continuidad operativa no depende únicamente de construir correctamente una planta.
También depende de transferirla correctamente.
¿Necesitas apoyo durante la transición de EPC a O&M?
En EOM ofrecemos apoyo técnico durante la transición de EPC a commissioning y de commissioning a O&M, ayudando a los equipos a identificar riesgos, mejorar la preparación operativa y facilitar una transferencia estructurada hacia la fase de operación y mantenimiento.








